sábado, 24 de enero de 2009

el país de las maravillas

Parece ser que ha gustado, que les has gustado, que les gusto. Desde el encaje a la hebilla de una manoletina con plataforma disimulada. Desde el tupé a los anillos con silueta de pastel, el resultado final de una tarde de flash. Me empiezo a dirigir a ti porque sin ti este trabajo no hubiera sido lo que ahora es...El País De Las Maravillas de una Alicia del Norte. Gracias de todo corazón, Ruth.

Y en general, agradecida a todos aquellos que caminan conmigo en el rudo caminar de la fotografía…si, agradecida a esos que me sonríen cuando me ven sonreír, a los que valoran mi trabajo, a los del apoyo incondicional. Ahora, que parece ser, ha gustado. Ahora que me piden una exposición de doce de mis instantáneas en Bilbao. De nuevo, gracias a Lasonica, comercio bilbaíno de particular decorado y a sus responsables, por quererme entre las paredes rosas y los accesorios retro.
Espero, guste la muestra, que empezará a tomar forma a mediados de Febrero. Se me han pintado los días de otro color.

viernes, 23 de enero de 2009

tienes una hermosa pared blanca

- Digo yo que hay imágenes de estas que habrán captado tu atención en algún momento…
- Claro, las hay…solo que son como el Guadiana…aparecen y desaparecen…puedo estar largas temporadas sin recordarlas, hasta el día en que vuelven a aparecer en mi vida…como los amantes. Mira por ejemplo esta, la de los obreros, es una de las de pase vip, una de las predilectas…y hacía ya casi un año que agonizaba polvorienta bajo la cama.
- Tienes una hermosa pared blanca…
- Lo se, ya veo…ese es sin duda su lugar.

jueves, 22 de enero de 2009

cerezas de invierno

Aunque se hiciera la invencible, a ratos cesaba su tortura y se refugiaba tras la puerta…acurrucada en ese mundo que ella había creado para su disfrute personal. Una habitación de jovencita universitaria dada a la locura, algo retro y con toques de bohemia. Fumaba sola, acompañada por sus recortes…los que aquella tarde empezarían a decorar el blanco de sus paredes. Quiso que todo aquel que entrase a su guarida, recordara la sensación de paz que había capturado para ese lugar. Allí escribiría, allí revelaría sus imágenes, allí encontraría soledad y cobijo…al otro lado de la puerta cereza.

lunes, 19 de enero de 2009

desde el otro lado


La cuestión era estar cómoda, pero tenía la curiosa manía de pensar que al otro lado del papel pergamino estaba él…observando atentamente cómo le escribía. Así que tiro una hora de acicalamientos y coloretes, un rosetón artesanal de tela justo encima de su oreja izquierda…cerca de un rosado brochazo que le dio luz y sombra al rostro. Un poco más abajo, el carmín que perfilaría sus labios. Y toda ella, con su particular ritual femenino, frente a un papel y una pluma a estrenar. Así todas las tardes en los días de correo. Ella aquí, él…más allá de la distancia. El amante discreto supo quitarle con arte el vestido desde el otro lado.

sábado, 17 de enero de 2009

la noche del 'shh'


La boca supo a sangre aquella noche de desgarro y apasionada tortura. Toda la habitación olía a deseo. Aquella noche, en la que se respondió por qué y de pronto los besos habían dejado de ser a escondidas. Fueron meses de juego, de fuego, de tara rara rara la ra, de shh...de procesiones de caricias. Los dos supieron del uno y del otro y de viceversa…y así, lo que con palabras empezó tomaba forma en sus días, con sus noches, medicados hasta el cuello de cuentos...para soportar a solas la luna, dando fe de la melancolía que regala a dos por uno la distancia. La chica de cabaret yacía en los aposentos de una buhardilla de ciudad, entre el humo de cuplé y la música de aquellos maravillosos años que nunca llegamos a vivir. Y él, lejos del calor, entre hielo, recordaba aún la noche del tara rara rara la ra, de shh...Terminó sus días barriendo el patio de su casa con una escoba gélida que arrastraba su locura. Dicen que por las noches no mas se le iba en puro tomar. Todavía espera a que regrese la desdichada...cucurrucucú paloma.

lunes, 12 de enero de 2009

allí donde


Allí ha quedado, aquí me he venido y es ahora precisamente cuando valoro lo que el autobús de las cinco y media de la tarde, de aquella tarde, dejó atrás. Con actitud de domingo me puse a sacarle punta al lapicero…un lapicero que había pasado antes por sus manos, que prensó mi cigarrillo de liar...que calló en el charco en el que chapoteé, que se puso a la venta en la vieja tienda de bellas artes y manualidades de la Plaza del Mercado, donde crecí acompañada de otros tantos palitos de madera semejantes, donde aprendí a andar en bicicleta y a caerme con patines...allí donde hoy nos bebemos las noches. Echo de menos aquello que me sustenta y vuelvo a las andadas.