La cuestión era estar cómoda, pero tenía la curiosa manía de pensar que al otro lado del papel pergamino estaba él…observando atentamente cómo le escribía. Así que tiro una hora de acicalamientos y coloretes, un rosetón artesanal de tela justo encima de su oreja izquierda…cerca de un rosado brochazo que le dio luz y sombra al rostro. Un poco más abajo, el carmín que perfilaría sus labios. Y toda ella, con su particular ritual femenino, frente a un papel y una pluma a estrenar. Así todas las tardes en los días de correo. Ella aquí, él…más allá de la distancia. El amante discreto supo quitarle con arte el vestido desde el otro lado.
Las mujeres vivían mejor con Franco
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«Inventario de lugares propicios al amor» es un poema de Ángel González que
evoca aquel tiempo en el que se reprimía cualquier expresión pública de
afecto....

2 comentarios:
wow ana, me gusta como escrives, y me gusta porque tiene un tono lolita, me encanta como descrives las cosas, y tus fotos son sencillamente geniales ^O^
Siempre hay hueco para pa evasión Ruth...Un besiko...
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