Aunque se hiciera la invencible, a ratos cesaba su tortura y se refugiaba tras la puerta…acurrucada en ese mundo que ella había creado para su disfrute personal. Una habitación de jovencita universitaria dada a la locura, algo retro y con toques de bohemia. Fumaba sola, acompañada por sus recortes…los que aquella tarde empezarían a decorar el blanco de sus paredes. Quiso que todo aquel que entrase a su guarida, recordara la sensación de paz que había capturado para ese lugar. Allí escribiría, allí revelaría sus imágenes, allí encontraría soledad y cobijo…al otro lado de la puerta cereza.
Las mujeres vivían mejor con Franco
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«Inventario de lugares propicios al amor» es un poema de Ángel González que
evoca aquel tiempo en el que se reprimía cualquier expresión pública de
afecto....

2 comentarios:
"al otro lado de la puerta cereza"...
tu spacio chill out! ohhh siii nenasss... (como diria pas...) q tiemble bilbo!!!!
...¿a que te quedaste con sensación de paz?..jajaja! Un besiko loka de la colina!...digo...abeja maya!!
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