Del tic al tac, saca tiempo para la inmersión. Entra con un buenos días o unas buenas tardes y luego desaparece. Se guía intuitiva por los colores de las tapas o deja que el primer golpe agudo de vista decida. Si la obra le habla desde la madera, se queda un rato con ella, o en blanco. Toca las cuerdas de algún párrafo, la mira, le da vueltas, se cautiva. En su isla de estanterías y segundas manos hay más vida que allá afuera. Al otro lado del escaparate apenas hacen ruido dos palomas. Es martes, hoy me llevaré éste. Y se marcha con el Empire State y el mono dentro del bolso. La Isla del Tesoro, Logroño. Fotografía tomada para Diario La Rioja. Verano de 2009. El tiempo sólo le ha pasado factura a la imagen. Ella sigue cumpliendo con su anestesia el segundo día de la semana.
Post 583 La lección del cactus
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Una bella historia para reflexionar La lección del cactus En el desierto,
donde el sol castiga y la lluvia es rara, el cactus sobrevive. Mientras
otras pla...



1 comentario:
Hace tiempo que no me paso por esa magnífica Isla, donde nunca falta tesoros ocultos por encontrar. Gracias por dedicarle este bonito post y, de paso, por recordarme su existencia.
Petonets.
Elernest.
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